Siglo XX
De Enciclopedia de Cartagena
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[editar] Situación política
La escandalosa situación política que vive Cartagena, típica del viciado sistema de la Restauración, desaparece en 1923 con la Dictadura del general Primo de Rivera, que tratará de combatir la crisis económica con una política de obras públicas, representada en Cartagena por los proyectos del alcalde Alfonso Torres.
Pero, tras el fracaso económico y político de la Dictadura, a la llegada de la República en 1931, la situación era aun peor. Subió la tensión política y los enfrentamientos entre las derechas y las izquierdas se hicieron cada vez más violentos. En 1936 se subleva una parte del Ejército, lo que da lugar a una cruel guerra civil que afectará duramente a Cartagena. La ciudad, importante base militar de la República, se verá sometida a los bombardeos de la aviación franquista.
A los horrores de los bombardeos, se sumaron durante los primeros meses los provocados por las represalias incontroladas contra los sospechosos de simpatizar con el enemigo. Pero las consecuencias de la guerra no acabaron con ésta. La penuria que la había acompañado se prolongó durante la larga posguerra y a ella se unió una represión despiadada contra los que habían luchado a favor de la República o colaborado con ella.
Estabilizado el régimen franquista, siguió relegada a la clandestinidad cualquier actividad política de oposición hasta los años setenta. Tras las primeras elecciones municipales de la democracia en 1979, se constituirá el primer ayuntamiento de la nueva época, que deberá enfrentarse, además de a la complicada situación política del momento, a las consecuencias de una nueva crisis económica.
[editar] Urbanismo y entorno
Los primeros años del siglo XX ven el apogeo de la etapa de prosperidad iniciada en el siglo anterior. Se siguen construyendo hermosos edificios en el centro y en zonas residenciales periféricas, comienzan a levantarse las primeras casas del Ensanche y se derriban las murallas. Pero la crisis económica y luego la guerra y sus consecuencias, acabarán por paralizar la expansión. Sin embargo, todavía se harán importantes obras de urbanización en los años veinte que mejoran el aspecto de la ciudad, como las efectuadas en el castillo de la Concepción, transformado en Parque Torres, o diversas intervenciones en las principales calles y plazas.
Hay que esperar al gran aumento de población producido en los años sesenta, tras el desarrollo económico iniciado en la década anterior, para que empiece la construcción a gran escala del Ensanche y de nuevas barriadas periféricas. Desgraciadamente las condiciones en que se produce esta expansión urbanística, poco tienen que ver con la cuidadosa planificación y los criterios de calidad que estuvieron en vigor durante los primeros tiempos. En cuanto a las zonas rurales, el mayor cambio se produce en la costa, donde habían surgido las primeras poblaciones para acoger a pescadores y veraneantes y, a partir de los años sesenta, las urbanizaciones empiezan a cubrir las playas.
[editar] Población
La expansión económica generada por la minería en la segunda mitad del siglo XIX, había provocado un gran crecimiento demográfico que alcanza su apogeo en los primeros años del siglo XX, superándose en 1910 los 100.000 habitantes. Pero enseguida se hicieron notar las consecuencias de la crisis económica, agravada por la Gran Guerra europea, y la ciudad y las zonas mineras perdieron rápidamente población, mientras que el campo aguantaba mejor la crisis.
En conjunto, el término cartagenero pierde en 10 años más de 5.000 habitantes. Tras los movimientos de población provocados por la Guerra Civil y la posguerra, nos encontramos en 1950 con 110.000 habitantes, solo un poco más que a principios de siglo. Pero, a partir de ese momento, y sobre todo de 1960, las nuevas perspectivas económicas permiten un crecimiento sostenido que lleva a la población hasta los 155.178 habitantes en 1975.
[editar] Economía
Los graves problemas que tenía la economía cartagenera a principios del siglo XX, se verán agravados por las consecuencias de la Primera Guerra Mundial, a lo que se unirán las dificultades provocadas por la Gran Depresión de los años veinte. De poco sirvieron las grandes obras públicas emprendidas por la Dictadura y continuadas por la República para paliar la crisis.
La economía cartagenera no podrá levantar cabeza hasta después de la Guerra Civil, cuando se reactiva con la llegada de las aguas del Taibilla, que por fin da una solución satisfactoria (aunque por poco tiempo) a la escasez de agua en la ciudad, y la construcción de la refinería de petróleos de Escombreras, que favorece la implantación de todo un complejo industrial. Además se recuperan la minería, la industria naval y el comercio, mientras que la construcción se ve estimulada por la aparición del turismo de masas y la demanda de nuevas viviendas en la ciudad. Por otra parte, se asiste a una acelerada modernización de la agricultura, que ha diversificado los cultivos, ha multiplicado los pozos y ha comenzado a mecanizarse.
La llegada del agua del trasvase Tajo-Segura y la implantación de las más modernas técnicas de cultivo y comercialización, acabarán de desarrollar esta actividad a partir de 1979. Este desarrollismo incontrolado, que entró en crisis en los años setenta, provocó, junto a una indudable elevación del nivel de vida, una serie de graves inconvenientes: contaminación del aire, la tierra y el agua, atropellos urbanísticos, etc.
[editar] Sociedad
Las tensiones sociales heredadas del período anterior, estallaron en numerosos episodios violentos durante las primeras décadas del siglo XX. Las difíciles condiciones de vida de los trabajadores, agravadas por la crisis, estimularon su lucha sindical y política, especialmente activa en los años de la Primera Guerra Mundial y durante la República.
A la tendencia anarquista, que ha dirigido en un primer momento el movimiento obrero, se ha unido ahora la socialista, alternando los momentos de colaboración entre ellas con los enfrentamientos. Durante las primeras décadas del siglo XX se asiste al auge en Cartagena de las clases medias. La modernización de la economía y el desarrollo que, a pesar de todo, ha conseguido la ciudad, ha ensanchado esta capa social intermedia que tiene unos hábitos de consumo nuevos y una capacidad económica respetable.
El progreso se deja sentir con efectos benéficos, tanto en el campo de la salud como en el terreno de la Enseñanza, que registra experiencias tan afortunadas como la de las Escuelas Graduadas. Después de la Guerra Civil nace una nueva burguesía, sin relación con las viejas familias de origen forastero que habían dominado la economía y la política de Cartagena hasta principios de siglo. A partir del auge económico de los años sesenta, se hace evidente una mejora generalizada en el nivel de vida de las clases populares. En el campo se generaliza el acceso a la propiedad de los cultivadores, desapareciendo prácticamente los jornaleros.

